El País de las Lágrimas
El principito enrojeció y después continuó:
-Si alguien ama a una flor de la que sólo existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas. Puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…" ¡Pero si el cordero se la come, para él es como si de pronto todas las estrellas se apagaran! ¿Y esto no es importante?
¡Había en una estrella, en un planeta, el mío, la Tierra, un principito a quien consolar!
Lo tomé en mis brazos y lo mecí diciéndole: "la flor que tú quieres no corre peligro… te dibujaré un bozal para tu cordero y una armadura para la flor…te…".
No sabía qué decirle, cómo consolarle y hacer que tuviera nuevamente confianza en mí; me sentía torpe.
¡Es tan misterioso el país de las lágrimas!
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curarme-de-ti dijo
Una llamada directa para mí (no he podido evitarlo) ;) Lo que más me apasiona del Principito es su inmensa ternura. "Dibújame un cordero", dice, y te desarma... y cuando quien recibe esta petición se da cuenta de que para ese pequeño ser es realmente importante ese cordero y esa flor de la que habla, que necesita ayuda, es cuando ya está atrapado en esa mirada de niño, en su universo, en sus lágrimas. Y sí, qué misterioso el país de las lágrimas, aunque creamos conocer la razón que las hace salir (pero desde fuera jamás la conocemos del todo).
Qué voy a decirte... precioso tu post de hoy!!! Me ha encantado. Lindo día!!
Mil Besiños
22 Julio 2008 | 02:07 PM